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Mostrando las entradas de marzo, 2024
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  27 de marzo de 2024 Escribo sentado sobre una elevación, una pequeña colina, junto a la ruta tres, en el medio de la nada o, un poco más específicamente, en algún lugar de la estepa chubutense entre Comodoro Rivadavia y Trelew. El sol se acaba de esconder y el horizonte es un incendio de naranjas y rojos. Esta mañana encaramos la ruta descansados y con menos viento. La subida, con la ruta en mal estado y el tráfico intenso de camiones que salían de Comodoro Rivadavia fue exigente. Pero estábamos de buen ánimo y de a poco fuimos recorriendo los veinte kilómetros que nos faltaban hasta llegar al llano de la estepa. Ahí la cosa cambió, y, a pesar de que el tráfico siguió intenso y el juego de subir y bajar constante de la banquina no era muy divertido, disfrutamos mucho el camino, el sol y el viento amable de costado. Hicimos unos cien kilómetros sin mucho esfuerzo, intentando hablar con los camiones que nos cruzábamos detenidos para ver si nos acercaban hasta Trelew. Pero no tu...
  26 de marzo de 2024 Escribo sentado dentro de la carpa con la última luz del día. Sopla un viento oeste intenso y arrachado que hace cantar a los álamos. De vez en cuando se escucha un camión que transita cauteloso por la cuesta de la ruta 3 que está a unos cincuenta metros. La carpa está armada dentro de una edificación en ruinas que nos ofrece reparo. Estamos en lo que parece haber sido el casco de una estancia y ahora, dicen, es un campo en el que se practica paintball. Cocinamos temprano, preparamos el desayuno de mañana, armamos la carpa y me puse a escribir, antes de acostarme. Hace unas semanas escribía desde la orilla del estrecho de Magallanes. Hacía mucho frío y también soplaba un señor viento oeste. Ahora también escribo desde la orilla del mar, ahora Atlántico, unos kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia. Ya no hace frío. Desde hace unos tres días pedaleamos en camisa y calzas cortas. El clima subpolar antártico ushuaiense ya es un recuerdo, casi lejano. La...
  20 de marzo de 2024, Refugio en la ruta   Escribo sentado en un banco dentro de un refugio mirando el estrecho de Magallanes. Estamos en la margen continental del estrecho, cerca de la desembocadura en el Atlántico. Sopla un viento oeste intenso, más de 25 nudos con rachas de 40. El refugio, una parada de colectivos con diseño, doble vidrio y puerta que cierra bastante herméticamente, se sacude levemente cuando el viento aumenta su intensidad. El día, que estaba nublado, se despejó, y el mar brilla, orlado de festones de espuma blanca. Hoy cruzamos el estrecho de Magallanes, hoy terminó nuestro camino por la Tierra del Fuego. En la isla, al panteón de nuestros dioses se sumaron nuevos integrantes: el espíritu del frío, el dios del mar austral. Desde que cruzamos el paso Garibaldi, un paso de altura que atraviesa la cordillera de los Andes fueguinos, la temperatura bajó y el dios frío se hizo presente. En Ushuaia nos quedamos una semana. En estas tierras australes, co...
  12 de marzo de 2024, Ushuaia, Tierra del Fuego Escribo sentado en una cama con colchón y sábanas, son las siete de la mañana y el día en Ushuaia es todavía una promesa. Es marzo y el otoño se va haciendo presente, los días son más cortos y las temperaturas más frías. Para nosotros, que venimos de latitudes más cálidas, casi demasiado frías. Desde que estamos en la isla de Tierra del Fuego dormimos solo dos noches en nuestra carpa: las noches que pasamos en Cerro Sombrero, en la fiesta del ovejero. La primer noche fue amablemente cálida. Durante la segunda noche sopló un viento sudoeste helado, que hizo bajar mucho la temperatura y la sensación térmica. Amaneció con una buena capa de escarcha y una temperatura abajo del cero y nos dijimos: bienvenidos a la Tierra del Fuego. Luego de esa noche, una red de complicidades y solidaridades fueron tejiendo un camino de refugios de ruta, casas de conocidos o amigos de amigos, casas de ciclista o alojamientos gratuitos por redes soci...
  lunes 4 de Marzo de 2024, San Sebastián, frontera argentino-chilena en Tierra del Fuego Escribo sentado en el suelo en una sala de estar que ofrecen en la frontera argentina a quienes andamos en el camino. Es una sala con calefacción y cocina. Hay luz y una ducha caliente. Me acabo de pegar una ducha y mientras escribo me tomo de vez en cuando un mate que compartimos con Car, Juani y Simón. A Juani y Simón los conocimos en la fiesta del ovejero, en Cerro Sombrero, hace dos días. Andan viajando en bicicleta también, pegamos buena onda, ayer compartimos un refugio en la ruta, nos reímos mucho, compartimos la tarde, cocinamos y dormimos en el mismo refugio. Hoy coincidimos en la frontera y acá estamos tomando unos mates mientras escribo. En la fiesta del ovejero estuvimos viendo unas competencias de arreo de ovejas con perros. Después hubo gran asado de cordero. Se asaron más de ochenta corderos y almorzamos más de mil trescientas personas mientras en el escenario había música...
  1 de marzo de 2024, Cerro Sombrero, Isla de Tierra del Fuego Escribo en tierra Selknam, esta mañana cruzamos el estrecho de Magallanes, ya estamos en la tierra del fuego. Estoy sentado en una plaza en la que juegan dos niños. Una mujer joven los cuida. El día está nublado, de a ratos sale el sol, de a ratos llueve. Sopla un viento moderado y helado. Frente a mí hay unas colinas verdes, con algunas casas. A medida que nos fuimos acercando al estrecho de Magallanes la estepa se fue ondulando, poblando de colinas, y el paisaje comenzó a ponerse más verde. Ya en la isla aparecieron algunos arroyos y lagunas. Ayer por la mañana salimos de Río. El pronóstico era bueno: no se veían vientos muy fuertes de proa. La pedaleada nos costó al comienzo. Estamos entendiendo que cuando nos quedamos unos días parados, el cuerpo tarda en entrar en calor al retomar el trabajo de biciviajeros. Fuimos saliendo de la zona urbana de Rio Gallegos y recuperamos la estepa, el horizonte abierto y la a...